En su nuevo libro Photo No-Nos: Meditaciones sobre qué no fotografiar (Photo No-Nos: Meditations on What Not to Photograph), el fotógrafo y editor estadounidense Jason Fulford recopila las respuestas de más de 200 compañeros de profesión a la pregunta: ¿qué es lo que nunca fotografías?. De esta manera, el libro editado por Aperture desvela los principales tabúes fotográficos a la hora de ponerse detrás de la cámara.

La mayoría de las entrevistas se realizaron a través del correo electrónico entre marzo y octubre de 2020. No le resultó fácil a Fulford conseguir los testimonios de los más de 200 fotógrafos que aparecen en su libro. Sobre todo, porque a nadie le gusta pensar que se autocensura pero nos pasamos el día tomando decisiones y todas tienen un motivo, aunque en ocasiones resulte difícil reconocerlo, incluso ante nosotros mismos.

Para facilitar las respuestas, Jason decidió abrir el alcance de la pregunta y les dio varias opciones a los fotógrafos. Les dijo que podían hablar de imágenes: 

  1. que les pareciesen poco éticas
  2. que evitasen en el pasado y ahora no
  3. de escenas que alguien les dijo que nunca debían fotografiar
  4. de temas que ya habían tratado demasiado
  5. de objetos que nunca habían conseguido retratar de forma satisfactoria para ellos mismos

De esta manera, el libro se fue enriqueciendo, recopilando una larga lista de más de mil términos, ordenados alfabéticamente, que nos hablan de la autocensura, pero también de la validez o no de los tópicos, de la influencia del racismo, el feminismo o el colonialismo europeo de los siglos XIX y XX. 

“Al principio muchos daban una lista de clichés muy obvios, pero cuando volvían a pensar sobre ello, era cuando daban con cuestiones más complejas. Otros también me dijeron, simplemente, que no tenían ningún tabú a la hora de disparar”, contó Fulford.

Por otro lado, las opiniones de los fotógrafos se contradicen de manera evidente. Lo que para uno es un NO rotundo, para otro es su imagen favorita, y quizá ese es el mensaje del libro: nos invita a reflexionar sobre nuestras propias creencias pero con la advertencia de que quizá sólo serán válidas para nosotros.

Photo No-Nos: Meditaciones sobre qué no fotografiar_ Revista de fotografía Contrastes
‘Un pepinillo Gursky es solo un pepinillo muy grande’, 2001, de Photo No-Nos: Meditaciones sobre lo que no fotografiar (Aperture, 2021). JEFF MERMELSTEIN
Photo No-Nos: Meditaciones sobre qué no fotografiar_ Revista de fotografía Contrastes
Una paloma en una acera de Nueva York en 1993, material de ‘Photo No-Nos: Meditaciones sobre lo que no fotografiar’ (Aperture, 2021). JEFF MERMELSTEIN
Photo No-Nos: Meditaciones sobre qué no fotografiar_ Revista de fotografía Contrastes
Alec Soth y Ed Panar, Pittsburgh, 2019. Una foto en un cementerio que incluye ‘Photo No-Nos: Meditaciones sobre lo que no fotografiar’. (Aperture, 2021). ALEC SOTH / MAGNUM PHOTOS
Photo No-Nos: Meditaciones sobre qué no fotografiar_ Revista de fotografía Contrastes
Páginas del libro ‘Photo No-Nos: Meditaciones sobre lo que no se debe fotografiar’ de Jason Fulford.APERTURE, 2021

Algunas respuestas de fotógrafos

“Me parece absolutamente repulsivo poner límites a lo que fotografío”. “Disparar o no disparar, esa es la cuestión. No suelo pensar mucho en el momento en el que estoy disparando. Es mientras navego entre miles de imágenes, mientras espero que mi computadora se bloquee conforme las carga, cuando empiezo a pensar, ¿por qué todas esas paredes de ladrillo? ¿Otra vez con las paredes de ladrillo? ¿En serio? Más paredes de ladrillo (…). Sigo haciendo la misma foto una y otra y otra vez y nunca da como resultado algo diferente. ¿Es esa la definición de la locura?”
Jason Nocito (encargado de la última campaña de iPhone en la que fotografió a varios perros y gatos vestidos como personas).

“Trato de evitar fotografiar a la gente desde arriba, especialmente a otras mujeres”. “No me opongo moralmente a ello, pero a veces siento que esta forma de mirar se asemeja a la mirada masculina. Prioriza un tipo específico de atractivo físico: cuando miras hacia abajo, ves ojos grandes y un cuerpo pequeño. Es una perspectiva que me hace pensar en pequeñez, sumisión y poder”.
Eva O’Leary

“Como muchos fotógrafos principiantes, hice algunas de mis primeras fotos en cementerios. Pero a medida que mi obra se volvió más sofisticada, los cementerios se unieron a las vías del tren, los edificios abandonados y las puestas de sol en mi lista de tópicos prohibidos. Un día, hablando de esto con mis amigos fotógrafos Ed Panar y Melissa Catanese, Ed me contó que él todavía hace fotos en cementerios. Queriendo que se me contagiara un poco de su entusiasmo, le pregunté si me llevaría algún día a uno de ellos. Era casi la hora del atardecer y fuimos a uno que estaba cerca de su casa. Señaló un lugar en particular donde había hecho varias fotografías. No podía imaginarme fotografiando en el mismo lugar. Todo era demasiado espectacular. Pero después de configurar mi cámara y mirar a través del visor, me di cuenta de por qué Ed estaba tan feliz”.
Alec Soth (miembro de Magnum Photos).

“Me digo a mí misma que no lo tengo que hacer, pero siempre tengo al menos una toma de alguien mirando al infinito: la mirada angustiada y lejana, la mirada de mil metros. Sé, a estas alturas, que cuando me escucho decir: ‘Mira hacia un lado y ponte serio’, necesito encontrar una excusa para dejar la cámara, fingir que olvidé algo, volver al coche, darme una bofetada, pensar en ello y empezar de nuevo”.
Alessandra Sanguinetti (fotógrafa estadounidense, ​ miembro de la Magnum Fotos)

“Normalmente, ni siquiera siento que pueda hablar legítimamente de mi propio vecino, y esta dificultad aumenta cuanto más me alejo de mi casa, de mi barrio, de los suburbios que rodean mi ciudad y, más concretamente y por extensión, de la costa mediterránea de España. No me atraen las Cataratas del Iguazú ni la peculiar y ancestral dieta de los habitantes de Papúa Nueva Guinea. Yo siempre juego como local. Mi trabajo explora situaciones familiares y, para hacerles justicia, necesito las herramientas que solo alguien en contacto cotidiano con ese entorno cultural puede poseer. Por eso no necesito subirme a un avión para tomar fotografías. Al contrario, para mí tiene más sentido salir a caminar o montar en bicicleta con mi cámara. Necesito centrar mi atención en un territorio pequeño. Por ejemplo, hace unos días me topé con una peculiar escena junto a la Albufera. Un trompetista estaba ensayando en un jardín de palmeras, disfrutando de la sombra y la tranquilidad del campo. Después de tomar su retrato, me encontré atrapado, fotografiando toda la mañana en un radio de cien metros. Emocionalmente fui incapaz de dejar el espacio que el sonido había demarcado”.
Ricardo Cases (fotógrafo español, miembro del colectivo de fotógrafos Blank Paper).

“Nada ha cambiado más la relación de las personas con el aburrimiento que el teléfono móvil. Por lo general, la gente ya no lee periódicos ni libros en el metro o en los autobuses, no mira al vacío por la ventana o disfruta de su cigarrillo mientras está sumido en sus pensamientos durante una pausa para fumar. Ahora, esos son momentos perfectos para revisar su correo electrónico, contribuir a un grupo de WhatsApp, jugar a un videojuego o revisar sus redes sociales para ver si el Armagedón ha comenzado ya. Esos solían ser grandes momentos para fotografiar a alguien, pero ¿qué beneficio visual hay en dispararle a una persona mirando su teléfono? (…) Es difícil imaginar a la gente del futuro pensando en el 2020 con nostalgia, como hacemos con las fotos de Walker Evans de la década de 1930. Pero sospecho que lo haremos. ¿Cómo habrían abordado Henri Cartier-Bresson o Helen Levitt esta actividad? Creo que, como cronistas de su época, habrían fotografiado magistralmente cualquier cosa que estuviera sucediendo, incluso que las calles estuvieran llenas de personas cuyas caras estuvieran enterradas en sus móviles, porque así contarían la historia de esa era en particular para las generaciones futuras. Quizás necesito recordármelo más a mí mismo”.
Ed Templeton (skater, artista y fotógrafo)

Para Fulford, como para la mayoría de los participantes en el libro, no hay verdades absolutas a la hora de decidir fotografiar algo o no. “Cada uno dicta sus propias reglas, en cualquier momento. Y estas pueden cambiar según las circunstancias. Lo que aparece en el libro son las historias de personas que siguen batallando con la duda de cuándo decir ‘no’”. 

Fuente: https://elpais.com/icon/cultura/2021-08-23/otra-vez-una-pared-de-ladrillo-las-imagenes-que-mas-de-200-fotografos-querrian-no-ver-nunca-mas.html